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Sunday, August 27, 2006

(Sospecho que no hay nada más íntimo que el modo en que el arco roza la viola y le va robando sonidos)

Él tiene tantas pero tantas ganas de dejar que una de sus manos se escurra por debajo de aquella campera de jean…
“Tu cultura se parece a la mía” le dijo. “Tu idiosincrasia parece ser mi catalizador” le respondió; y saben que todavía hay cosas por saber y que aún no saben y sin embargo se los ve tan ávidos de aprender…
Poné música de los ’80, hacé un chiste de vos mismo.
Resoplá en el aliento de las momias del ayer que nos hacen recordar cómo hay que caminar hoy.

Él le busca la cadencia en cada palabra y ella en cada gesto. Buscan algo que ni ellos mismos pueden definir con precisión y exactitud.
Ella ríe. Sólo ríe. Por momentos se jactan de las instancias anteriores que habían pateado los tableros de tanteadores convencionales.
“La sangre bombea raro…” pero sin embargo hasta ahora han sido ateos al momento de hablar de transfusiones.

En los ojos a veces tienen algo que pareciera indicar que tienen ganas de pedirse cosas oscuras y bizarras. De romper con los moldes. De bailar por las calles y empezar a saltar catacumbas.

“Plantemos un libro.”
“Escribamos un árbol.”

Luces de neón por todos lados resplandecen por la divina gracia de haber nacido en este país en los ’80 y sin haber vivido la represión de los cuerpos y las mentes saber perfectamente de qué trata la opresión del alma.
Bandera escarlata: Yo siento. Yo pienso. Yo sufro. Yo busco. Yo encuentro. Yo soy.
Centinelas de todas las noches, ella le tiene más miedo a la oscuridad que al resumen final del veraz de los pecados y sus contingencias.
Animales de selva hechos ángeles recíprocos en una aldea de evolución material con retoques falsamente pro, falsamente retro, guirnaldas de cemento y adornos de concreto, perversamente trivial y ofuscadamente leve.

Él le demuestra algo desde su mirada y entonces cuando le habla, sus ojos se vuelven estacas y aquel cuello es un trozo de pan. Santifica su cruz. Sacrifica lo solemne de la soledad.
“Dame tus zapatillas, les voy a poner tacos. Parate sobre tus tobillos: te vas a lastimar de tanto moverte en cuclillas.”
No creen pero se piden rosarios.
Dame fe, volvámonos creyentes de esa mística entre dos entes que no forman parte de la masa amorfa pero que sin embargo, llenos de sosiego, van empezando a entender.

“¿A qué le tenés miedo?” le pregunta.
“A la oscuridad, al dolor físico, a los calambres nocturnos, a las cucarachas, a los ovnis y a las arañas gigantes.” Hay muchos miedos que se tendría que haber sacado durante su infancia, y lo saben. Y a pesar de saber ciertas cosas hay otras que todavía no saben, y en un medio en donde el descrédito aferra manos con la educación, los raros se ven tan ávidos de aprender… transición que hasta derivar en estado o puente será compensación. Almas sugeridas.

Y quizás cobren en retroactivos; son cosas que pasan.

Y después se van a un lugar lleno de gente.
No para perderse en la multitud, no.
Para diferenciarse, y no ser dos personas aparte del mundo; sino ser dos raros en un mundo aparte más chiquitito que el mundo grande.

 
Lala, none other, a las 4:44 PM 11 [They treat horses, don't they?]