http://www.makepovertyhistory.org dress me up and let's go to Vegas*
Thursday, July 12, 2007

(Feat- Ella también. L.A. Spinetta)



Ella también se cansó de este sol-
viene a mojarse los pies a la luna


[ella cree
en fábulas ciegas,
en onomatopeyas mudas
y va
mitad duda mitad resuelta
a la desnudez de aquella flaqueza
que no habla
ni cuenta costillas]


Cuando se cansa de tanto querer
ella es tan clara que ya no es ninguna


[nubla y amanece,
llueve por sobre los tejados-
dama que le teme a las alturas
pero no,
jamás nunca
a la marea
que no es de lágrimas]


Sube a las hojas y cae hasta el mar,
cómo es que puedo tocarle las manos


[cordón de veredas gastado de tanto no-caminar
y la acera los cela,
los marca,
los envuelve,
los va mirando de reojo,
los viola con la mirada
y
les va arrancando la ropa que,
ellos,
de por sí,
jamás se han visto]


De dónde vienen quienes al nacer,
llueven y llueven y en ella se juntan


[se juntan y se atormentan levemente,
atando nudos desatados hace ya algún tiempo,
reposan en sus ombligos
que aún no han visto la luz y que aún
durante el eclipse,
tampoco lo harán]


Yo me recuesto y ella en el final
viene a dormirme movida de estrellas


[toman aquel
(r)astro labial
aquello hecho, hecho quedará,
aquello no-hecho, algún día se sabrá-
ateos,
creen en sus propias oraciones.]

 
Lala, none other, a las 2:58 PM 1 [They treat horses, don't they?]
Saturday, July 07, 2007
De a ratos ni la mira. Lo incipiente de sus gestos se entremezcla con los cambios del ambiente y lo vertiginoso de cada situación vuelve aún más laboriosos sus mecanismos de respiración.

Entonces, durante esos ratos, ella tampoco lo mira. Camina tratando de no prestarle atención a aquella presencia que tan bien conoce. Se ancla en sí misma y sus pasos se van volviendo más y más femeninos. Y falla.

Y él se da cuenta. Levanta la mirada y la encuentra en sus ojos, y ya es tarde. Ella también lo está mirando; inspeccionando, al centro de sus pupilas.

La Frígida se adelanta y sigue de largo. Lo malo de las calles de Buenos Aires es que son escandalosamente rectas. Es lo amargo del placer, o lo dulce de la perversión según quien quiera decirlo.

Es tarde. Todos duermen. Ellos no; y la verdad es que ninguno de los dos sabe muy bien qué hacer- pero sí qué desear.

Ella lo deja atrás por completo, pero sus pasos se acortan- ralentiza la secuencia. Vuelve sobre su hombro:

“¿Necesitás algo?”

Resulta evidente que lo trágico de lo irónico siempre tiene algo que ver con la melancolía o con el deseo pero cuando las dos caras de la misma moneda entran en contacto son capaces de nublar a cualquiera.

(Y ella ya está nublada.)

“Creo que sí.”

(El Prostituto se despeja y amanece.)

Pero ella ya no le responde; sólo lo toma del brazo y siguen caminando durante la noche del frío, disfrazando con gestos amables cualquier sórdida intención de proyectar un deseo en la boca del otro.

Se preguntan cuánto tendrá que pasar para que las puntillosas variaciones de vida que viven sean verdaderas presencias y no ausencias camufladas de presencias.

No saben cuál será su destino esta noche y siguen sin poder dormir, ni juntos, ni separadosjuntos, ni separados, ni juntosseparados. Pasa un bondi con gente que ya tiene que ir a trabajar, y otro, y otro más y ellos caminando la vereda, como llorándose dentro, como lloviéndose dentro- ya es casi de día pero las luces del alumbrado público parecieran no extinguirse jamás.







*

And I am clumsily dancing away this fear…



Last night I saw you standing in the moonlight.
I saw you dancing in the moonlight, and you took my hand and we walked beside the river and you said:
"Don't be afraid, be strong."

 
Lala, none other, a las 8:25 PM 5 [They treat horses, don't they?]